16/07/2018

Un Campeón con todas las letras

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Por Federico Urriza

Paradójicamente en el Mundial que se caracterizó por las sorpresas, la Final tuvo un resultado lógico. Ganó el favorito de todos. Francia no dejó dudas sobre su candidatura, y goleó a Croacia en Luzhniki. Logrando, de esta manera, conquistar su segunda Copa del Mundo, justo veinte años después de haber obtenido su primera estrella.

La clave para ganar en el partido decisivo fue la eficacia, arma con la que contó desde el inicio mismo del torneo. Los Blues se caracterizaron por ser un equipo convencido de sus virtudes, y claro, explotarlas al máximo. No es casualidad que no haya caído ni en un solo encuentro a lo largo de toda la competencia (ni tampoco haber necesitado disputar algún alargue)

Además lo hizo frente a un gran rival, eso le da aún mayor mérito. Los croatas tampoco conocían la derrota hasta la última cita. Habían ganado sus tres choques en Fase de Grupos, y luego avanzaron a paso firme en los cruces eliminatorios. Sin dudas el combinado de Zlatko Dalic quedará en la historia, por su temple de acero, y por haber llevado a su selección a la primera Final de su historia.

Para dimensionar el logro obtenido por los franceses, es menester detenerse en explicar como Didier Deschamps construyó un equipo en base a todos sus jugadores, y no sólo en las figuras. Que si bien marcaron la diferencia y aparecieron en los momentos clave (como Antoine Griezzman, y Kylian Mbappé, por caso), fueron sostenidos por una estructura que no mostró fallas.

Sesenta fueron los años que pasaron desde que alguien más joven que Mbappé marcara en el cruce definitivo de la Copa Mundial. El único antecedente, hasta el momento, pertenecía al brasileño Pelé, quien había convertido contra Suecia en 1958, con apenas ¡17 años!

Vale resaltar también que solamente en Octavos de Final frente a Argentina tuvo que remontar el marcador, cuando Gabriel Mercado ponía en ventaja a los Albicelestes. Pero a los pocos minutos remontó el tanteador y le convirtió tres goles más, con un inspiradísimo Kylian, la figura del París Saint Germain que culminó Rusia 2018 con el premio a Mejor Jugador Jóven del torneo.

Con el resultado final, Francia terminando dejando a las claras que no era un combinado solamente con futuro, sino también con presente. Que logró hacerse fuerte en los cruces mano a mano, y que supo siempre amoldarse a las circunstancias que les presentaban no sólo sus rivales, sino también los avatares de cada encuentro en particular.

En fin, un justo campeón, que también tendrá un entrenador que quedará grabado en la historia grande de los mundiales, por convertirse en el tercer hombre en alzar la Copa del Mundo como jugador y luego como entrenador. Un selecto club que ya cuenta con Mário Zagallo y Franz Beckenbauer.

Por Federico Urriza
Imagen FIFA vía Getty Images




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